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EL DEDO ÍNDICE DE UN NIÑO

Por: Patricia Suárez, socia del CPB.

¡Moñona! el nudo publicitario que permite una cadena de palabras, en el  caso específico,  desde la periodista Monica Gontovnik y, es que nada se escapa al impacto, a la novedad, a esa repetida “chiva” que en su contradicción crítica cae en lo mismo que señala, pero es parte del sistema y entraríamos a decir que la única posibilidad creíble de crítica para no “untarse de lo mismo” sería EL SILENCIO…

Pero, ya que nos ponen cara a cara al acontecimiento mediático, visto en todos los noticieros del mundo “rentable, explotable” permítanme una lectura:

La niña con un globo corazón-cometa  tomado de los muros street, llevada  a las alturas de la fama  no sólo por el corazón que es parte consustancial del día a día en la simbólica sistémica de signos, (hasta para dar un me gusta que calma la mendicante espera like) sino la gestualidad del crítico, sonrisa sugerente (…) al estilo callejero, coloquial ¿lunfardismo global noticioso?  la rápida y desenfadada forma cuyo lenguaje intenta la conciencia de ”no es arte”  al masivo anonimato sujeto a la opinión de los medios, pero,  ¿ qué dice su sonrisa? ¿qué logra en el lector? ¿qué diría Bergson?

Podría  pensarse que la destrucción del cuadro, no fuera una estrategia para incrementar el precio de la imagen ceniza, (solo una parte otra se salvó) de la famosa plantilla del cotizado artista, sino que el creador buscaba a través del mecanismo guillotino simbolizar la destrucción y muerte que azota e invade al mundo e invita a otros artistas,  por ejemplo:  a que pinten a Zeus elevando  en cometa el hígado, el pulmón, el riñón, los ojos de su hijo, o de alguno de los miles de niños perdidos en las calles de la miseria o  el Número Nueve con el nombre de la ciudad de MONTERREY donde no hace mucho en zona rural encontraron en una casita abandonada nueve cuerpos de niños sin sus órganos…

Invito al crítico a  criticar e imaginar un cuadro con el dedo índice de un niño de Monterrey…

Editorial
EL INSTANTE
2018

Esta opinión es responsabilidad única del autora, y no compromete al Círculo de Periodistas de Bogotá

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