Historia del CPB

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Nacimiento y niñez del C.P.B
Por: Felipe González Toledo. Gaceta N° 39, diciembre de 1985

Muy a pesar de la generosa e indiscriminada distribución de la credencial oficial, el trabajo periodístico ha alcanzado muy definidos perfiles de profesionalización. Y es de clarísima evidencia que el profesionalismo ofrece la más firme base a la conciencia gremial. Los periodistas de hace medio siglo, a nuestro modo de ver, eran más vocacionales que profesionales, y así creemos explicarnos ahora el hecho de que nuestros colegas de hace poco más de cuarenta años hubieran sido tan notoriamente resistentes a la agremiación, actitud ésta que al comenzar el año de 1946 fue derrotada por los fundadores del C.P.B.

Con alguna anterioridad a los tiempos que ahora recordamos, se frustraron sucesivos intentos de agremiación. La tentativa que alcanzó a tomar más definida fisonomía se originó en la altruista iniciativa y el generoso espíritu de camaradería profesional de Carlos Puyo Delgado. Fue la llamada “Asociación de Cronistas y Reporteros”, ANADER, cuyos socios dejaron extinguir el entusiasmo inicial, y la entidad de tan nobles propósitos solo siguió en el corazón de su fundador.

Casi siempre, cuando se trata de acontecimientos trascendentales, los factores imponderables son los principales determinantes; y esto ocurrió con el origen, la gestación y el nacimiento del Círculo de Periodistas de Bogotá. Habían pasado años sin que los redactores de los periódicos de Bogotá se hubieran vuelto a ocupar de la posibilidad de agremiación, cuando surgió, como yerba silvestre, una iniciativa cuyas miras no tenían relación alguna con la agrupación profesional de los que por entonces todavía eran llamados por el público intonso “Los chicos de la prensa”. Pero que por el devenir las circunstancias, al llegar a los niveles de la realidad, la iniciativa aquella tomó alcances que para nosotros fueron trascendentales.

Se acercaba a sus finales el año de 1944, y por aquella época algunos de los redactores de El Tiempo acostumbraban tomarse una tregua dentro de su trabajo nocturno en el grato refugio del “Club de Bolos San Francisco”. Y Miguelito Briceño, eficaz administrador del negocio, con pensamiento e intención inconfundiblemente mercantiles, en un empeño que ahora se calificaría de “promocional”, sugirió a sus casi habituales visitantes nocturnos – el grupito de redactores de El Tiempo – la realización de un torneo de bolos de periodistas. Y la iniciativa, sin que nadie hubiera sospechado qué buena suerte la esperaba, tuvo éxito inmediato. Porque el torneo de bolos despertó entusiasmado, y las competencias, convencionalmente deportivas, dieron lugar a que bajo una misma techumbre se reunieran los redactores de El Tiempo, El Espectador, El Siglo, El Liberal y La Razón, los cinco diarios que por aquel entonces circulaban en Bogotá. Y a que esos periodistas se trataran entre ellos e intercambiaran alguna estimación. Con fecha 20 de Febrero de 1946, un año después de la reunión de fundación, fue expedida la Resolución No. 69, del Ministerio de Gobierno -Dirección de Justicia- otorgando la Personería Jurídica al CPB.

Hacia los finales del año siguiente, -1945-, dentro de un clima más propicio y con mejores bases de organización, se repitió el torneo de bolos. Quienes asumieron la dirección de los preparativos de las competencias bolicheras tuvieron la buena ocurrencia, para darle mayor brillo a los acontecimientos, de invitar para el “saque de honor” al ilustre periodista Alberto Lleras Camargo, por aquel año Presidente de la República. Y aquel acto de gran relieve centralizó la atención general sobre nuestro anárquico gremio.

Aglutinados dentro de aquel ambiente estimulante, entre el atronador rodar de las bolas y el batir de los boliches, en uno de los grupos marginales de la barra, integrado por Federico Rivas Aldana (Fray Lejón), Eduardo Zalamea Borda, José Salgar, Ernesto Andrade Monzón, Ismael Enrique Menas y calificados trabajadores de los diarios, se habló agremiación y nació el propósito de organizar
“algo”. Y ese “algo” vino a ser el Círculo de Periodistas de Bogotá. De esta manera, si es que nos proponemos hacer la verídica historia de nuestra organización gremial, debemos señalar la realidad de que insospechables circunstancias vinieron a constituir el ámbito del Club de Bolos San Francisco en el claustro materno del Círculo de Periodistas de Bogotá.

 La efectividad de una formal reunión fundadora fue gestionada por Ernesto Andrade Monzón, compañero con cuya memoria está endeudado el C.P.B., y el 9 de Febrero de 1946, aniversario de la aparición del “Papel Periódico” de don Manuel del Socorro Rodríguez, primera publicación formal de Santafé, los diarios bogotanos anunciaron en sus primeras páginas la organización de nuestro gremio. Y el lunes siguiente, 11 de Febrero, se instaló en el salón de lectura de la biblioteca del Concejo Municipal de Bogotá la comisión fundadora. Treinta periodistas estuvieron presentes en la histórica reunión. Seis representantes de cada uno de los cinco diarios que circulaban por entonces en Bogotá. Y a galante iniciativa de los periodistas más destacados, aquella reunión fundadora fue presidida por Emilia Pardo Umaña, columnista de El Siglo y la primera mujer
colombiana que ejerció el periodismo con dedicación profesional.

Vale también recordar, al remontarnos a la fundación del C.P.B., que fue Eduardo Zalamea Borda quien bautizó a la organización gremial de los redactores de la prensa bogotana. Eduardo llamó “Círculo” la agrupación, y con la autoridad y excepcional vigor intelectual que le eran propios, dio a 1 nueva entidad un decisivo espaldarazo en su columna La Ciudad y el Mundo, de El Espectador, columna que
no solamente fue una fuente de agudos y amenos comentarios sino una vertiente de auténticas “Chivas” a escala mundial.
Los treinta integrantes de la comisión que recordamos presentaron los nombres de sus compañeros de trabajo, y la nómina de los primeros afiliados se concretó en 75 socios fundadores. Si se nos permite dar un salto de 40 años sobre la cronología que debiera estructurar este recuento, hagamos notar que de los 75 fundadores solo quedan en el C.P.B. 23 socios. Los demás han muerto o se
han alejado de la institución. Y algo más elocuente: como los años no transcurren tan inofensivamente, de aquella legión de 1946 solamente quedan (quedamos) diez periodistas que en la actualidad están trabajando en su oficio de siempre: cinco en El Tiempo, tres en El Espectador, uno en El Siglo y otro más que cumple una importante tarea profesional en el exterior.

Estatutos

Con entusiasmo y diligencia ejemplares, que dieron aliento a la iniciativa en vía de ejecución, Ernesto Andrade e Ismael Arenas elaboraron el proyecto de estatutos que poco después fue aprobado por el Ministerio del Trabajo al concederle al Círculo la personería jurídica. Y así, formalmente, iniciarnos la marcha.

Objetivo

Espiritualmente, desde el primer momento nos comprometimos en lo que ha sido y sigue siendo el primordial objetivo de nuestra institución: “Mantener como canon fundamental la libre expresión del pensamiento, y defender por todos los medios las normas constitucionales y legales que garantizan la libertad de prensa, como razón de ser y principio esencial de nuestras instituciones, democráticas”. Y en cuanto a aspiraciones de orden material, vale señalar que en la primera asamblea general del C.P.B. se aprobó una moción cuya finalidad se concretaba a darle vida en Bogotá a la “Casa del Periodista”.

En la defensa estatutaria de la libertad de prensa estuvimos a punto de sucumbir, y tras el logro de realidades materiales pasamos por un accidentado itinerario, con trechos tan azarosos que muy difícilmente pudimos transitar. Esto fue hace mucho tiempo. Cuando más de la mitad de los actuales socios de nuestra organización
gremial no habían llegado aún a este confuso mundo en que ellos y nosotros estamos viviendo.

Atropello

Muy a la carrera, porque son hechos que quisiéramos no traer a cuento pero que la historia no puede ni debe olvidar, digamos que en el frente idealista vimos vulnerados nuestros principios cuando la libertad de prensa fue taponada por una de las más abominables mordazas. Y no hay para qué decir que como asumimos una posición de la más intransigente dignidad, los atropellos oficiales cerraron el paso a nuestras aspiraciones de orden gremial y de cierto carácter económico, si es que por tal aspecto se puede entender el anhelo con miras a la “Casa del Periodista”. El gobierno nos suspendió la personería jurídica y nos quitó el lote de la Avenida Jiménez de Quesada que nos había cedido el municipio de Bogotá. Vale recordar que aquel lote, apresuradamente, se lo regaló el gobierno a la Academia de la Lengua como para no dejarnos ni el rastro de la propiedad. Y la Academia construyó allí su hermoso edificio. Nuestra vida gremial, sin embargo, siguió su curso. Si es que por vida gremial se entiende el espíritu solidario y la común confianza en que la adversidad no habría de ser eterna. Disponíamos de una modesta oficina que por esos tiempos sirvió de refugio y de recurso a colegas desplazados por las circunstancias. Pero como no todo debía ser calamitoso, vimos que Carlos Puyo Delgado, el generoso e iluso
fundador de “Anader”, habiendo apreciado que el CPB., después de sufrir muy duras pruebas todavía ofrecía señales de vida, quiso ayudarnos. Quizás ayudarnos “a bien morir”. Y nos traspasó la propiedad de un lote del Cementerio Central que el municipio, años antes, le había cedido a “Anader”. De esta manera tuvimos, como se dice, “dónde caer muertos”. El lote del camposanto fue la primera propiedad raíz del C.P.B. Y le sirvió a la institución para ofrecer a sus socios aunque fuera una sepultura. Una prestación fúnebre, pero, al fin y al cabo, una prestación. Fueron muy difíciles los años 50. Al comienzo de 1954 nuestro tesorero informó que las disponibilidades en caja ascendían a solo $349.30, y el presidente dio cuenta de que habíamos tenido que prescindir de la secretaria. Se llegó al extremo, que ahora admiramos como un hermoso ejemplo, de que el socio Federico Rivas Aldana asumió el pago del arrendamiento de la oficina y el sueldo del mensajero para que la mística gremial no se extinguiera.

Despegue

Pero vinieron tiempos mejores. Habiendo logrado sobrevivir sin que su altivo decoro hubiera sufrido mengua, al concluir la peor época que haya sufrido la prensa colombiana, el Círculo de Periodistas de Bogotá pudo reivindicar sus posiciones, recuperar algo del tiempo perdido y despegar.

Dentro de estos nuevos tiempos, fortalecida por el ingreso de jóvenes periodistas que como socios del C.P.B. ya se cuentan por centenares, la agrupación organizada hace 40 años está ejerciendo su indiscutida condición de rectora del profesionalismo periodístico y ha cumplido con lujosa eficacia las finalidades de tipo social y cultural que son propias de entidades semejantes.

Con la organización de seminarios, conferencias, convenciones y otros eventos, el Círculo ha promovido la superación profesional del periodista. Con la acogida que ha prestado a las exposiciones de arte ha cumplido una brillante función cultural. Con la edición de los resúmenes de los seminarios realizados, la institución ha enriquecido la bibliografía técnica de la docencia periodística. Con la promoción
de trascendentales ruedas de prensa ha ejercido un eminente acto de presencia en la vida nacional. Con el establecimiento de un concurso periodístico de altísima jerarquía ha puesto en juego un vigoroso estímulo profesional.

Y con la suma de todas estas y de muchas más actividades dignificantes ha esclarecido y enaltecido la imagen de nuestro oficio. El Círculo de Periodistas está en buenas manos y los fundadores con templamos con orgullo la realidad de nuestra institución al llegar a sus primeros cuarenta años.

Antiguas instalaciones del CPB.

40 Años después: Acta de fundación del CPB

Por: Félix Raffán Gómez. Gaceta N° 39, diciembre de 1985

Después de las reuniones preliminares convocadas por el periodista Ernesto Andrade Monzón en la Secretaría del Concejo de Bogotá, desde el 27 de julio de 1944, seguidas de 2 más en septiembre y noviembre de ese mismo año, se convino en fundar el Sindicato de Trabajadores Intelectuales de la Prensa o Círculo de Periodistas de Bogotá, el 11 de Febrero de 1945, nombre este que se le dio por propuesta de Juan Lozano y Lozano a Eduardo Zalamea Borda quien lo insinuó a los asistentes que lo acogieron por unanimidad y con asistencia de las siguientes personas: Abril Julio, Acosta Borrero Pedro, Andrade Monzón Ernesto, Arenas Serrano Ismael Enrique, Baena Aníbal, Bermúdez Rafael, Buitrago Ana, Brugés Carmona Antonio, Caballero Calderón Lucas, Cabrera Lozano Carlos, Camacho Montoya Luis. Camacho Montoya Pablo, Camacho Montoya Guillermo, Cano Isaza Guillermo, Cardona Emilio, De Castro Flavio, De la Vega Maritza, De Retana Ciro F, Díaz Antolín, Duzán Lucio, Echavarría Múnera Rogelio, Fajardo Páez Luis, Fandiño Silva Francisco, Forerdtaulo E, Forero Vélez Jorge, Garavito
Acosta Alberto, Giordanelli Carrasquilla José, Gómez Alberto, Gómez Guillermo, Gómez Hurtado Álvaro, Gómez Hurtado Enrique, Gómez Hurtado Rafael, González Toledo Felipe, Guillén Martínez Fernando, Hernández Octavio, Jiménez G. Rafael, Lanao Guillermo, Libreros José Ignacio, Mar José, Mattos Ordóñez Juan, Mora Dávila Nicolás, Noguera Corredor Vicente, Obando Luis Carlos, Pardo Umaña Emilia, Perry Oliverio, Posada Jaime, Posse Antonio J. Prat José, Quijano Caballero Jaime, Raffán Gómez Félix, Restrepo Alberto, Piano Cualla Alberto, Rivas Aldana Federico, Rodríguez Luis Elías, Rueda Caro Antonio, Salcedo Román Elvira, Salgar José, Sánchez Hernando, Santos Castillo Enrique, Santos Castillo Hernando, Amaya de Herrera Mercedes, Torres de Camargo Margot, Uribe Cualla Luis Enrique, Vall-Serra José María, Vallejo Alejandro, Vargas Leopoldo, Velásquez Atilio, Venegas Nieto Jorge, Vélez García Jorge, Villar-Borda Carlos J., Vivas Balcázar José M. Zalamea Borda Eduardo, y Zornoza Falla Luis.

Acta de fundación

Tomada del Archivo General y de correspondencia del Ministerio de Trabajo y Seguridad Social, con fiel copia xerográfica entregada por la Jefatura de dicha dependencia oficial se publica el acta de fundación del Círculo de Periodistas de Bogotá, de fecha 11 de Febrero de mil novecientos cuarenta y cinco (1945) la que textualmente dice:
“En Bogotá a once de Febrero de mil novecientos cuarenta y cinco (1945) se reunieron los firmantes de esta acta, todos periodistas de nómina de los periódicos de Bogotá y colaboradores regulares de los periódicos de la misma ciudad con el fin de constituir una organización gremial de periodistas destinada a fomentar la unión y ayuda mutua entre los elementos del gremio”.

“Por previa invitación, concurrió el doctor Carlos Angulo Garavito, subjefe del Departamento Nacional del Trabajo y representante del Gobierno en este acto”.

Presidenta provisional

“Por petición unánime de los asistentes presidió provisionalmente la sesión la señorita Emilia Pardo Umaña, quien declaró oficial mente abierta la sesión”.

Secretario provisional

“A continuación se nombró secretario provisional al Señor Doctor Humberto Pérez Restrepo, quien entró a ejercer la secretaría provisional mientras la asamblea designa el secretario en propiedad”.

Habla Ángulo Garavito

“Luego habló el doctor Angulo Garavito, quien expresó la complacencia del Gobierno en la unión de periodistas, destinada como está a la defensa de los intereses comunes y a un fomento de la solidaridad entre los elementos del gremio. Añadió que el Gobierno está dispuesto a colaborar en la organización de esta unión o Círculo y ofreció al efecto toda ayuda oficial para capacitar a la entidad que se organiza para el logro de sus aspiraciones y propósitos”.

“A continuación y por unanimidad se declara oficialmente formado y constituido el Centro de Prensa o Unión Gremial de Periodistas de Bogotá, organización que se regirá por las normas y de acuerdo con las disposiciones de la Ley 83 de 1931”.

Presidente honorario

“Por unanimidad se aprobó una proposición por medio de la cual se declara presidente Honorario de esta organización al Doctor Alberto Lleras Camargo”.

Elección del presidente

“Se procedió luego a la elección de presidente y por unanimidad y por aclamación se designó al señor Enrique Santos Castillo. A continuación, el Doctor Santos Castillo tomó posesión del cargo, previo el juramento de rigor”.

Otros dignatarios

“Luego de las elecciones de rigor que se hicieron con la intervención del delegado del Gobierno, resultaron elegidos por mayoría, los siguientes señores para los cargos que se enumeran:

Primer Vicepresidente Álvaro Gómez Hurtado, Segundo Vicepresidente José Salgar, Secretario Olivero Perry; Subsecretario Carlos Cabrera Lozano, Fiscal Eduardo Zalamea Borda. Por aclamación se eligieron los siguientes vocales: José Giordanelli Carrasquilla, Emilia Pardo Umaña, Guillermo Cano Isaza, Juan Mattos Ordoñez y Rafael Jiménez”.

Invitación a colegas

“A continuación los señores Zalamea Borda y Jiménez proponen que se invite a los colegas del Diario Popular y se les reserve una posición en la Junta Directiva. Se aprobó la primera parte y se negó la segunda”.

Sensible fallecimiento

“Luego se propuso por los señores Andrade, Posse y Giordaneiii, lo siguiente: La organización gremial de periodistas o Círculo de la Prensa deplora el sensible fallecimiento del compañero José Joaquín Jiménez, ilustre periodista colombiano y rinde emocionado tributo de admiración a su memoria. Transcríbase a la familia del extinto. En medio de una profunda emoción se aprobó por unanimidad”.

Aprobación de estatutos

“A continuación se leyó el proyecto de estatutos, artículo por artículo, y se aprobaron los estatutos leídos con la reforma y modificaciones que en -el proyecto se insertaron”.

Importante comisión

“Luego se propuso lo siguiente: nómbrese por la presidencia una comisión que conferencie con el excelentísimo Señor Presidente de la República, el Ministro de Educación y el Ministerio de Obras Públicas, y adelante con ellos las gestiones encaminadas a la organización en Bogotá de la Casa del Periodista. Se aprobó por unanimidad
y la Asamblea resolvió que la Comisión estuviera constituida por la Junta Directiva”.

Asesor jurídico

“Luego se aprobó por unanimidad una proposición por medio de la cual se designa como asesor jurídico del Círculo de Periodistas al señor Doctor Humberto Pérez Restrepo”.

Semana de la prensa

“Se aprobaron proposiciones sobre la semana de la prensa; sobre saludos a los directores de los diarios y sobre agradecimiento al señor Doctor Angulo Garavito por su intervención en esta sesión”.
“Aprobada como está la constitución del Círculo y leídos y aprobados los estatutos, se levantó la sesión siendo las 7 PM”. Bogotá 11 de Febrero de 1945

Sobre personería jurídica

Ocho días después de la asamblea de fundación, llenados los trámites de rigor se solicitó la personería jurídica para la entidad gremial la que aparece suscrita en el archivo oficial por los socios Enrique Santos Castillo, Álvaro Gómez Hurtado, José Salgar, Guillermo Cano, Juan Mattos Ordoñez, Carlos Cabrera Lozano, Eduardo Zalamea, Emilia Pardo Umaña, Félix Raifán Gómez, José Giordanelii Carrasquilla y Guillermo Camacho Montoya cuyas firmas autógrafas aparecen en el documento de solicitud hecho al entonces Ministerio de Gobierno por conducto de la Dirección de Justicia, pero solamente después de un año de espera, el 20 de Febrero de1946 se produjo la Resolución número 69 de ese año que reconoció personería jurídica al Círculo de Periodistas de Bogotá fundado como se dijo antes el día 11 de Febrero de 1945 siendo Ministro de Gobierno el Doctor Absalón Fernández de Soto y Secretario General el Doctor José de Jesús Duarte.

Es así como nuestra agremiación profesional cumplió en éste año ocho lustros de ardua labor en beneficio del gremio, de la patria y de la nacionalidad, con sede propia y una solvencia moral y económica que la hacen respetable y representativa del gremio defensor del bien común, rector de la opinión pública, orientador de la sociedad e informador de los acontecimientos cotidianos.

Premio Nacional de Periodismo CPB

Gran premio Nacional de Periodismo

Editorial Gaceta. N° 27, enero de 1981

El Día del Periodista, señalado por Ley como el nueve de Febrero de todos los años, sirvió en 1981 para lanzar el que será de ahora en adelante el Gran Premio Nacional de Periodismo que a partir de 1982 se entregará anualmente en las modalidades de prensa, radio, televisión y fotografía o caricatura. El “Gran Premio”, instituido por nuestro Círculo de Periodistas de Bogotá (CPB) tiene como objetivo fundamental estimular el trabajo de los periodistas colombianos y propender al mejoramiento de todos los aspectos inherentes al ejercicio de la profesión.

Fruto de un trabajo que se prolongó por más de año y medio, las bases señalan que no habrá limitación en cuanto a quienes concursan y pueden hacerlo, obviamente, afiliados o no al CPB. El autor podrá presentar directamente sus trabajos o hacerlo por intermedio de dos colegas, sean o no afiliados. Para garantizar su continuidad, se iniciaron ya las gestiones que deben concluir en la creación de una Fundación Gran Premio Nacional de Periodismo, que se manejará en forma independiente del Círculo.

Anualmente se hará el reconocimiento a la persona natural o jurídica que contribuya efectivamente a la promoción y desarrollo del periodismo colombiano, pero tal vez uno de los aspectos más importantes del Gran Premio es el relacionado con el acercamiento que se busca con las Universidades. Al lado de los grandes periodistas del año, las tesis o investigaciones de grado de quienes opten el título de periodistas, tendrán el reconocimiento justo y necesario,
indispensable en toda actividad académica. Si actualmente se habla, y se reconoce, que hay un divorcio entre medios y universidades, pues éste será el primer paso hacia ese indispensable acercamiento.

Corresponde a los periodistas todos promocionar y divulgar y, obviamente, participar de esta iniciativa que persigue llenar un vacío en cuanto se trata de reconocer y valorar anualmente, según las diferentes modalidades de expresión, el trabajo de los “carga ladrillos” que, además, no van a necesitar estar vinculados a un medio y obviamente haber publicado un buen trabajo para poder concursar ahora.

El primer mes de 1981 sirvió para que el país destacara los primeros 70 años de vida del diario, fundado el 30 de enero de 1911 por don Alfonso Villegas Restrepo y adquirido dos años y medio después por quien desde entonces fue su máximo inspirador: don Eduardo Santos. Ha sido El Tiempo cuna y Universidad de muchas
generaciones de periodistas y defensor incansable de la libertad de expresión, por cuyo ideal fije incendiado una vez y clausurado otra.  Setenta años después continúa haciendo todos los días la historia del país y del mundo. Largo ha sido su camino, largo será el que recorrerá.

Febrero de 1981, como contraste, fue testigo de la desaparición de una de las mejores plumas del periodismo colombiano: Don Gabriel Cano Villegas, en 1956 prefirió que El Espectador no circulara si no se publicaba su editorial “El tesoro del pirata”, dirigido contra la oprobiosa dictadura de entonces. Ganador de los premios Cabot y Simón Bolívar, para sólo citar dos, hizo célebre sus “Apuntes de un espectador”; don Gabriel mismo definía su vida así: “La defensa de la libertad de expresión en todas sus formas constituye mi obsesión, mi monomanía, el nervio central de mi locura, si es que alguna padezco”.

Estatuilla ‘El Sacrificado’, premio CPB

Sobre el Premio, considerado como la más alta distinción que se otorga a los periodistas en el país, opinaron:
Lucy Nieto de Samper

“Para estimular el trabajo periodístico, para contribuir a su mejoramiento, para exaltar a los mejores en prensa, radio, televisión, caricatura y fotografía, el CPB creó el Premio Nacional de Periodistas. Todos los periodistas están Invitados a participar. Todos deben hacerlo porque es un concurso nuestro, para nosotros y en beneficio de nuestra profesión.

Alfonso Castillo Gómez

“Considero que el concurso para el Premio de Periodismo del Círculo de Periodistas de Bogotá tiene un alto valor profesional, como que ha sido instituido por periodistas para periodistas, sin mengua de otros certámenes similares en los que han descollado con brillo numerosos trabajadores de los medios de comunicación.

En mi calidad de miembro del Jurado Calificador, invito a todos los colegas periodistas, pertenezcan o no al CPB, a participar en nuestro concurso, como una prueba más de su empeño en supera en sus arduas labores”

Daniel Samper Pizano

“El premio de periodismo dei CPB, que se otorgará por primera vez en Febrero del año entrante, fue creado por periodistas para periodistas y con un jurado de periodistas. Aunque esto no excluye existencia de otros premios tradicionales de periodismo, que gozan de prestigio reconocido en el país, ofrece el aliciente especial de ser un reconocimiento que se hace entre colegas. Y todos sabemos bien la importancia que tiene recibir una felicitación de quien conoce los secretos y las dificultades del oficio”.

Los hechos más importantes

Gaceta de CPB N° 3, febrero de 1977

Un grupo de prestigiosos periodistas colombianos cuentan cuáles han sido en su vida profesional —o personal— los acontecimientos más importantes en los últimos años.
Desde el momento en que estalló la Segunda Guerra Mundial, hasta la llegada del hombre a la luna, los acontecimientos que han sacudido al mundo son tan numerosos y trascendentales que resultaría ingenuo y utópico además, tratar de señalarlos en una nota como esta. Un reflejo de ellos podría obtenerse sólo a través de una labor histórica y prolongada. Por esa razón hemos preferido hablar con un grupo de los más señalados e importantes periodistas colombianos, para que ellos relaten a nuestros lectores, su “propio” acontecimiento periodístico, ya sea desde el punto de vista puramente personal, como en el aspecto mismo de los hechos. Algunos dirán —y es posible que tengan razón— que el apabullante progreso de las comunicaciones ha cambiado la fisonomía del periodismo y le ha quitado todo el suspenso y la emoción de hace unas cuantas décadas.

No puede compararse, en efecto la “chiva” obtenida por un redactor nocturno que gracias a un aparato de radio de onda corta logró suministrar a su periódico la primicia de la declaración de la Segunda Guerra Mundial, con el sentimiento del reportero que vio en la pantalla de televisión cómo un ser humano pisó la superficie lunar. Mientras el reportero de antaño era virtualmente dueño absoluto de la noticia, el de la era nuclear compartía su “descubrimiento”
con la mayor parte de la humanidad en forma simultánea.

La profesión del periodismo se ha transformado —de esto no hay la menor duda— es algo completamente distinto y para bien de los profesionales y del público lector, televidente u oyente. La desaparición del romanticismo se compensa con una mayor preparación en todos los campos y el periodista especializado en todo —y en nada— ha sido reemplazado por un profesional mejor informado y verdaderamente conocedor de una u otra materia. No es lo mismo —para volver a las comparaciones el histórico nueve de abril vivido y relatado por un periodista de la talla de Arturo Abella, que el cable lacónico que confirma la existencia de una en Marte. Mientras los colombianos de la generación del Medio Siglo aún relatan y revelan detalles de ese suceso que sacudió a la nación, los jóvenes y los niños, absolutamente ignorantes e indiferentes ante él, se familiarizan cada día más con la violencia, con la muerte y con todos los acontecimientos que antes hacían historia y hoy tienen la efímera duración de veinticuatro horas. ¿Cuáles han sido los hechos más importantes en su vida personal o profesional para algunos de los periodistas colombianos, más destacados de los últimos años?

Roberto García Peña

A punto de cumplir 38 años al frente de la Dirección del diario El Tiempo de Bogotá, Roberto García Peña es reconocido como uno de los periodistas más prestigiosos y brillantes del país. Sus méritos han sido destacados en diversas ocasiones a nivel internacional y como se recordará el año pasado se hizo acreedor al Premio Simón Bolívar de Periodismo, justo tributo a su ejemplar carrera.
“Ciertamente en una vida periodística tan larga como la mía, que hace buenas horas traspasé la línea de candela del medio siglo, habida cuenta de que en 1925, apenas cumplidos los 15 años, me inicié como modestísimo aprendiz de reportero, en las oficinas de El Espectador, no es cosa fácil señalar cuál haya podido ser el instante más memorable, en el curso de los años de servicio a tan gratísimo, más no siempre bien apreciado menester.
“Desde luego, y ya como Director de El Tiempo, durante la cifra mayúscula de ya casi 38 años, acaso no sea demasiado difícil encontrar uno o varios hechos dignos de mención y muy atinentes a mi carrera radical y eminentemente profesional. Dentro de este concepto, cabría citar como suceso memorable, la clausura de
El Tiempo por el dictador Rojas Pinilla, quien valido del primer pretexto que halló a su mano — un mensaje personal mío a mi amigo, igualmente personal Jorge Mantilla, a la sazón director de El Comercio de Quito— resolvió eliminarnos con la tesis curiosa pero para nosotros honrosa, de que El Tiempo constituía por su poder, una especie de Estado dentro del propio Estado. Y fue así, como el 4 de agosto de 1955 tropas del ejército ocuparon las oficinas de Redacción, de Linotipos y de Rotativas, para impedir nuestra salida al día siguiente. “Y lo que inicialmente supusimos medida transitoria, resultó ser permanente, por virtud de una Resolución, claro que jurídicamente inválida, y que el entonces Ministro de Gobierno, doctor Pabón Núñez, leyó a través de la Radio-difusora Nacional, con la notificación perentoria de que mientras el Director del periódico no aceptara publicar durante treinta días seguidos y en primera página una
rectificación a algo que era cierto, rectificación naturalmente escrita por el Gobierno para someternos a una humillación inadmisible y moralmente imposible, El Tiempo volvería a publicarse. De haber aceptado tal condición inverosímil, se hubiera roto estrepitosamente la orgullosa tradición independiente y democrática de El Tiempo.

“También valdría recordar los días amargos de la dictadura anterior a la de Rojas durante la cual esbirros del régimen imperante incendiaron nuestro edificio de la Avenida Jiménez, con rodos los enseres incluidos y luego continuaron su acción vandálica, incinerando El Espectador, las oficinas de la Dirección Liberal y las casas paniculares de los doctores Alfonso López Pumarejo y Carlos Lleras Restrepo.

“Más estos son recuerdos luctuosos de una época por fortuna superada, y vale la pena, como contraste a tan oscuro panorama, señalar como remembranza fulgurante, la reaparición de El Tiempo el 8 de junio de 1957, a raíz de la estrepitosa y bien celebrada caída de la ominosa tiranía. “Cabrían otros recuerdos amables, más solo quiero referirme a uno constante, y es el de que a lo largo de estos más de seis lustros he contado siempre con el generoso compañerismo de todos cuantos trabajan en este diario y que constituyen una estrecha y muy real y cordial familia, no importa que pasen los días y nuevos redactores y funcionarios sustituyan a los anteriores, pues parece haber en nuestro ambiente, algo así como la certeza de una calurosa amistad fraternal, que nos ha permitido en todo momento trabajar con eficacia en íntimo y perfecto equipo”.

Arturo Abella

Uno de los periodistas colombianos con mayor y más brillante trayectoria, desde sus épocas —no tan lejanas de El Siglo— hasta su noticiero de televisión “Telediario”. “Para mí el acontecimiento más importante fue el 9 de abril de 1948. Viví esa fecha como Jefe de Redacción de El Siglo, dirigido por Laureano Gómez, quien fue uno de los protagonistas de esa fecha. Viví pues el 9 de abril como periodista, como persona porque ese día no me pude meter debajo de la cama pues habían saqueado mi casa y por lo tanto no tenía cama. Viví también un poco los antecedentes y cuando se cumplieron los 25 años de la muerte de Gaitán escribí
una revista con un relato sobre todo lo sucedido ese día.

“Me doy cuenta sin embargo de que todavía no está bien contada esa historia, es decir que faltan muchas intimidades por referir y que probablemente serán referidas cuando haya tiempo y lugar para complementar el relato”.

Alejandro Galvis Galvis

Ilustre periodista, político y diplomático santandereano, fundador y director de Vanguardia Liberal. Un adalid del liberalismo en Santander y en el país.
“Para mí el acontecimiento más importante ha sido la fundación de mi diario. Todos estos detalles los he referido en la obra que publiqué recientemente. Yo me Inicié en el periodismo en Bogotá en la época del General Uribe Uribe como miembro de la Juventud Liberal. Más tarde me llamaron a Bucaramanga para colaborar en El Liberal. El primero de septiembre de 1919 fundamos Vanguardia Liberal con Rodolfo Azuero. Tuvo el desarrollo natural de todos los periódicos:
muchos problemas al comienzo superación de esos problemas hasta convertir el periódico en la empresa sólida y estable que es hoy.

“Mi mayor satisfacción ha sido haber desempeñado el deber especialmente al servicio del liberalismo al que he dedicado mi fervor como mi actuación pública. “He vivido siempre en Bucaramanga, he ido al congreso y he desempeñado cargos diplomáticos. También me alejé de la ciudad para desempeñar el Ministerio de Guerra pero siempre he regresado. “La época más difícil para el periódico no fue precisamente la dictadura de Rojas Pinilla. Fue la época anterior antes de la caída de Urdaneta y Laureano Gómez. La venta se redujo a 40 ejemplares porque la policía detenía y lavaba a quien vendiera el periódico por las calles. Las vendedoras lo ofrecían a escondidas en el mercado y se llegó a prohibir a las empresas —cualesquiera que fueran— que vendieran o compraran Vanguardia Liberal. “El gobierno de Rojas fue al contrario un alivio para Santander porque cesó la persecución al liberalismo y a los periódicos liberales.

“Para responderle algo sobre el presente y el futuro de Vanguardia Liberal, puedo decirle que en este momento se está montando una rotativa offset que acaba de llegar. Con este procedimiento y el sistema de fotocomposición convertiremos al periódico en uno de los más modernos en cuanto a la técnica de impresión”.

José Salgar

Se ha dicho, con justicia, que José Salgar es uno de los periodistas más completos del país. En efecto su carrera comenzó en las más simples labores de aprendiz en El Espectador cuando era aún niño — y hoy continúa — después de haber desempeñado prácticamente todas las labores y los cargos, como subdirector de ese diario y director de El Vespertino.
“El recuerdo más sobresaliente de mi carrera se refiere a la clausura de El Espectador, cuando nos quedamos todos varados. Ese día me salió una propuesta de un político en receso que de aceptarla habría cambiado mi vida por completo. Mi vida y mi carrera.

“Sin embargo decidí no aceptar, esperar a ver que sucedía y no “salirme” de El Espectador, aun cuando este no apareciera. Decidí seguir en mi oficio antiguo y continuar como jefe de redacción de un diario que en ese momento no existía. “Mi oficio y el de mis compañeros entre los cuales recuerdo a Guillermo Cano y Alberto Garrido consistía en reunirnos a no hacer nada. Casi un año permanecimos en ese terrible ocio. Claro que a ratos trabajábamos en algunos pequeños contratos de publicidad y entre las cosas que hicimos recuerdo un periódico que se regalaba y que por esa razón fracasó.
“Gracias a Dios, digo hoy, seguí en mi viejo oficio de haber aceptado la propuesta del político, habría truncado mi carrera”.

Raúl Echevarría Barrientos

Subdirector de Occidente y autor de una columna editorial de dicho periódico titulada “Molino de Viento”, considerada como una de las más leídas en el occidente colombiano, ¿respondió dé la siguiente manera a la pregunta “Cuál considera usted el acontecimiento más importante de los últimos años?”

“El acontecimiento para mí se presentó en el campo de la ciencia que hizo al hombre posible la llegada del hombre a la luna y la llegada del hombre a Marte a través de un robot. La inteligencia humana marcó así uno de los más trascendentales actos de la historia delmundo.

“En segundo término, en el campo de la medicina hay dos acontecimientos que honran también la inteligencia humana, el hallazgo de la penicilina por Alexander Fleming y la cirugía del tórax que se inició en el Hospital Metodista de Houston y perfeccionó el doctor Barnard en Ciudad del Cabo, en África del Sur”.

Juan Zuleta Ferrer

“Junto con el doctor Fernando Gómez Martínez y el doctor Julio C. Hernández, el doctor Juan Zuleta Ferrer ha sido uno de los personajes antioqueños más sobresalientes en la historia del periodismo en ese departamento y en todo el país. Su dirección de varios años del diario El Colombiano uno de los más prestigiosos, ha sido caracterizada por el auténtico sentido profesional con la honestidad y la
rectitud que ello significa. “Para mí (ha respondido el doctor Juan Zuleta Ferrer), “el acontecimiento periodístico más importante de los últimos años ha sido la llegada del hombre a la luna”.

La noche de los mejores 2018.

Un recuento del CPB (Del archivo Círculo)

El CPB fue fundado el 11 de Febrero de 1945, y su Personería Jurídica le fue conocida por el Ministerio de Gobierno, el 20 de Febrero de 1946.

Fundadores:

Emilia Pardo Umaña, Mercedes Amaya de Herrera, Ana Buitrago, Margot Torres de Camargo, Juan Lozano y Lozano, Enrique Santos Castillo, Hernando Santos Castillo, Guillermo Cano Isaza, Julio Abril, Alvaro Gómez Hurtado Guillermo, Enrique Gómez Hurtado, Lucas Caballero Calderón, Carlos J. Villar-Borda, José M
Vivas Balcázar, Eduardo Zalamea Borda, Luis Zornoza Falla, Rafael Gómez Hurtado, Felipe González Toledo, Oliverio Perry, Jaime Posada, Lucio Duzán, Jorge Forero Vélez, Rogelio Echavarría Múnera, Ricardo Ortiz McCorminck, Flavio De Castro, Pedro Acosta Borrero, Ernesto Andrade Monzón, Ismael Enrique Arenas Serrano, Anibal Baena, Rafael Bermúdez, Antonio Brugés Carmona, Carlos Cabrera Lozano, Luis Camacho Montoya, Pablo Camacho Montoya, Guillermo Camacho Montoya, Emilio Cardona, Maritza de la Vega, Jaime Quijano Caballero, Félix Raffán Gómez, Ciro E De Retana, Antolín Díaz, Luis Fajardo Páez, Francisco Fandiño Silva, Paulo E.Forero, Alberto Garavito Acosta, José Giordanelli Carrasquilla, Alberto Gómez, Guillermo Gómez, Fernando Guillén Martínez, Octavio Hernández, Rafael Jiménez G, Guillermo Lanao, José Ignacio
libreros, José Mar, Juan Mattos Ordoñez, Nicolás Mora Dávila, Vicente Noguera Corredor, Luis Carlos Obando, Antonio J. Posse, Prat, Alberto Restrepo, Alberto Riaño Cualla, Federico Rivas Aldana, Luis Elías Rodríguez, Antonio Rueda Caro, Elvira Salcedo Román, José Salgar, Hernando Sánchez, Luis Enrique Uribe Cualla, José María Vall-Serra, Alejandro Vallejo, Leopoldo Vargas, Atilio Velásquez, Jorge Venegas Nieto y Jorge Vélez García.

Primera Junta Directiva

  • Presidente Honorario, Alberto Lleras Camargo
  • Presidente, Enrique Santos Calderón
  • Vicepresidente, Álvaro Gómez Hurtado
  • Segundo Vicepresidente, José Salgar
  • Secretario, Oliverio Perry
  • Subsecretario Carlos Cabrera Lozano
  • Fiscal Eduardo Zalamea Borda
  • Tesorero, Luis Camacho Montoya
  • Fiscal, Fernando Guillén Martínez

Vocales: 

  • Emilia Pardo de Umaña,
  • Guillermo Cano Isaza
  • Guillermo Camacho Montoya
  • José Giordaneli
  • Juan Mattos Ordóñez
  • Rafael Jiménez.

 Presidentes del CPB: 

Enrique Santos Castillo
Eduardo Zalamea Borda
Federico Rivas Aldana
Darío Bautista
Nicolás Mora Dávila
Alvaro Pachón de La Torre
Félipe González Toledo
Eduardo Camargo Gámez
Ricardo Ortiz Mc Corminck
Alfonso Castillo Gómez
Julio Abril
Luis Elías Rodríguez
Javier Ayala Alvarez
Luis David Peña
Alfonso Castillo Gómez
Fernando Barrero Chávez
Oscar Alarcón Núñez
María Teresa Herrán
Germán Santamaría
Rafael Gálvez Lozano
Daissy Cañon Beltrán
Gabriel Cantor
Gloria Tamayo de Echeverry
Roberto Posada García-Peña
César Mauricio Velásquez
Gustavo Castro Caycedo
Maura Achury
Sylvia Jaramillo
William Giraldo
Elker Buitrago
Germán Mejía Pinto
William Giraldo
Gloria Vallejo

Presidentes Honorarios: 

Alberto Lleras Camargo
José Salgar

Junta Directiva 2018 – 2020

Filosofía del CPB
Los fundadores del CPB establecieron el deber de, “Mantener como canon fundamental la libre expresión del pensamiento y defender por todos los medios las normas constitucionales y legales que garantizan la libertad de prensa, como razón de ser y principio esencial de nuestras instituciones democráticas; fomentar la unión y el apoyo mutuo entre sus socios y estrechar los vínculos de con vivencia y solidaridad profesional entre los periodistas. Luchar por el mejoramiento económico, cultural y social de sus afiliados; velar por la estricta observancia de la ética profesional; procurar el acercamiento de patrones y trabajadores sobre bases de justicia, de respeto mutuo y subordinación a la ley” Quienes integramos el CPB hoy tenemos claro que lo anterior conlleva a nuestro compromiso de honor de transmitirle la verdad a la opinión pública y a respetar la vida privada de sus integrantes.

Nos debemos a la sociedad y estamos comprometidos con la defensa de su derecho a estar bien informada, y con sus libertades, especialmente las de la prensa, de información, de expresión y de acción. Aún a pesar de los riesgos que amenazan ei ejercicio de nuestra profesión, y entendiendo con claridad que “la libertad de expresión es un derecho de la sociedad, y no un regalo de los gobernantes”, juramos ejercer un periodismo independiente, libre y responsable,
regulado por nuestro código de ética profesional.

Nuestros grandes compromisos son la defensa de la democracia, los derechos humanos, la paz, la justicia, el desarrollo social, la unión, la solidaridad y el bienestar de nuestros socios, y de todos los profesionales de la información. Uno de peores enemigos de nuestra profesión, es el silencio, y nuestra más sagrada responsabilidad la verdad; la cual llevamos en nuestra voz y en nuestras manos, a través de los micrófonos, los computadores, el Internet, las cámaras de fotografía y de televisión. Nuestra finalidad última es nuestra propia libertad, ejercida para servir bien a la opinión pública y a Colombia.

Tomado del libro “Periodismo de ayer y hoy” del escritor y periodista Gustavo Castro Caycedo, socio del CPB.